Hay montañas que tienen magnetismo. De esas que, desde el primer momento en que aparecen ante tus ojos, sabes que tarde o temprano terminarás pisando su cumbre. El Pico Susarón (1878 m) es, sin duda, una de ellas. Con su imponente figura dominando el horizonte de Puebla de Lillo, es un gigante que no deja indiferente a nadie.
En esta ocasión, te propongo una ruta circular para conocerlo a fondo, atacando su cima por la arista este. No te dejes asustar por la palabra: se trata de una trepada asequible, de esas que te obligan a usar las manos pero que regalan una dosis extra de diversión y adrenalina sin complicaciones extremas.
Lo mejor de esta ascensión es que el esfuerzo tiene recompensa inmediata. A medida que ganamos altura, el paisaje se abre de forma espectacular: a nuestros pies, el azul profundo del Embalse del Porma y la belleza del valle; frente a nosotros, la silueta inconfundible del Macizo del Mampodre y un sinfín de cumbres que nos recuerdan por qué nos gusta tanto perdernos por la montaña leonesa.

